El valor del entrenamiento en la mar
Cuando llega el momento de los accidentes, averías, e incendios en la mar, es mejor que estés preparado física y mentalmente. Hay que entrenar muy bien a toda la tripulación. Los tres años que pasé como Comandante de la Fragata Almirante García (F-26) fueron años inmejorables en toda mi vida, pues pude cristalizar el sueño más anhelado de un oficial naval, de comandar un navío de guerra. Creo que Dios nos bendijo y acompañó en tantas travesías en la mar, pues a pesar de los incesantes peligros, nadie de nuestra tripulación perdió la vida, y mantuvimos la nave operativa. Nos entrenamos para desempeñar funciones reales de combate, para lo cual comenzamos con algo que pareciera obvio, pero que algunos prefieren dejar para «después», y el «después», nunca llega. Se trata de pensar y actuar como si se estuviera en combate. En la F-26, comenzamos por zarpar y atracar de noche en todos los puertos viables de Venezuela. Realizamos ejercicios diurnos y nocturnos de artiller...