El día después

 


Este glorioso día sólo Dios sabe cuándo ocurrirá. Pero luego de 24 años de penurias, debemos hacer un ejercicio intelectual para estar atentos a lo que de seguro ocurrirá en la eventualidad del día siguiente de la caída súbita del régimen. No nos engañemos y veamos fríamente los hechos, las traiciones y el colaboracionismo de la oposición con el régimen.

            Veremos que el día después, seguirá la lucha por el poder, y que necesitaremos una vez más de la política para administrar ante nosotros, ante la comunidad internacional y ante los ojos de los inversionistas, a ese poder caótico que recibiremos abruptamente, por no haber sabido corregir a tiempo y con calma los errores que incitaron la entrada del chavismo y el posterior saqueo de los bienes de los venezolanos.  

Es razonable, y quizás probable, que ese colapso del régimen se deba a la precipitación de eventos espontáneos de la gente agobiada por el asedio de la economía socialista, cansada de implorar por el dinero que necesitan para sobrevivir, pero que ven como diariamente les es arrebatado por Maduro, Diosdado, Nicolasito, Cilia, Tarek1, Tarek2, Delcy, Jorge, Tibisay, y una fila de autobuses llenos de Generales, Almirantes, Coroneles, Tenientes Coroneles, Mayores, Capitanes y Tenientes, que hacen cola para que les den su lingote de oro que ellos creen que les corresponde a cambio de lealtad, o diamantes, o los sobrecitos de manila con moneda verde capitalista.

Ejemplos hay muchos en la historia, y quizás uno bien emblemático por la coincidencia de nombres sea el de otro Nicolás, que junto a su esposa Elena, se creían invencibles y no cesaban de oprimir al pueblo, hasta que un día, frente a sus ojos en una manifestación en la plaza mayor, la gente se rebeló, y a pesar de ofrecerles apresuradamente un aumento salarial por los altoparlantes de la plaza mayor, la gente enardecida entró al palacio presidencial y Nicolás huyó a esconderse. Se llamó Nicolás Ceausescu y falleció junto a su esposa en una ejecución sumaria luego de la sublevación popular rumana en 1989.

Ese día venezolano, sin importar como haya sido la huida de los jerarcas del régimen, sin ninguna duda, estarán listos para irrumpir en el escenario, los politiqueros de siempre; de allí la necesidad de que también estén en palcos muy distantes y separados, los buenos políticos, y quizás los estadistas, que los podemos contar con los dedos de una sola mano, por cierto. Debe instalarse una plataforma muy distinta y diametralmente opuesta a la actual plataforma de la pseudo oposición colaboracionista, de manera que la gente pueda percibir con diáfana claridad las diferencias ideológicas y sus propuestas económicas.

Y la probabilidad de que ocurra la caída del régimen por causa de un evento o sumatoria de eventos espontáneos relacionados con el desastre económico en el nivel pueblo llano, se debe en primer lugar a que se agotaron las demás alternativas legalmente razonables, y, en segundo lugar, a que los venezolanos pobres residentes en el país, y los exiliados, ya se dieron cuenta de la genuflexión del fracasado interinato de Guaidó al régimen, y de que intentaron propinar un confuso auto golpe el pasado 30 de abril de 2022 para salir de Maduro, pero dejando al Chavismo vivito y coleando, a Michael Moreno en la Corte Suprema, a Vladimir Padrino en Defensa, y a Leopoldo López como presidente. Todo este esquema bajo el financiamiento de los boli burgueses, como vulgar primer pago adelantado, de manera de continuar posteriormente con el saqueo de los bienes de la nación venezolana.

De manera que, considerando todos esos hechos, y la multimillonaria cantidad de dólares de la boli burguesía y del narco tráfico que están en el juego, nos impulsa a estar atentos y pragmáticamente verificar en el horizonte posible 2023-2025 el agotamiento de las siguientes alternativas legalmente razonables, por los siguientes motivos:

1.      La vía electoral. No será por la vía electoral, porque el régimen jamás permitirá que existan elecciones libres en donde concurra la más remota posibilidad de que sea sacado de Miraflores, y además porque más allá del sistema electoral corrupto del actual CNE y las maquinitas cambia votos, el patrón electoral está viciado con los datos del también corrupto Registro Civil, por encontrarse en las manos de cubanos y chavistas. Lo que requerirá de tiempo y de auditorías para depurarlo.  

2.      La vía judicial. Muy poco probable. No será tampoco por la vía Judicial de la Corte Penal Internacional, o la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, por el cometimiento de crímenes de lesa humanidad. Porque a pesar de los grandes avances por los informes realizados, ni la ONU, ni la CPI, tienen dientes, políticamente hablando, por su puesto, para actuar independientemente, pues gran parte de sus directivos se deben a la causa globalista de la agenda 2030 y ESG, dirigida por la izquierda internacional, por lo que desarticular al régimen de Maduro tiene muy baja prioridad.

Ni será por la vía de la Interpol o el FBI, que vengan a sacar esposados, con chalecos antibala, y con trajes de color naranja a Maduro, a Cilia y a Diosdado, para que rindan cuentas a la justicia por las acusaciones de lavado de capitales, porque tales actuaciones siguen a un improbable proceso de extradición, y además, esto nunca ocurrirá mientras gobierne un representante del Partido Demócrata en los Estados Unidos.

3.      La vía militar. Tampoco será por la vía de una invasión de marines, la DEA,  y soldados del Ejército Sur de los Estados Unidos de América, que venga al estilo de la Invasión de Panamá a llevarse detenido a Maduro para acusarlo y juzgarlo por Narcotráfico ante una corte judicial de la Florida. Por la misma razón mencionada anteriormente, y porque, además, será la oposición colaboracionista la primera en interceder a favor de Maduro, como lo hicieron ante la Subsecretaria de Estado Roberta Jacobson en 2015 y recientemente, ante el Secretario de Estado Mike Pompeo.

Finalmente, un autogolpe militar para no cambiar nada, y sólo reemplazar las caras debajo de los antifaces de los saqueadores, correría la arruga una vez más, y reiniciaría el reloj por un tiempo.

Pero por todas estas consideraciones, es que se necesita de la política, para que se pueda controlar la arremetida de los politiqueros que intentarán aprovechar la oportunidad del caos para capitalizar el momento del día después.

Y si de algo debemos aprender es de la naturaleza humana, pues estos politiqueros, acostumbrados a trabajar a oscuras, en reuniones de madrugada, delatando y traicionando a militares patriotas, tienen acceso a los dineros de los boli burgueses, y estarán más que listos para dar una rueda de prensa a las 8 de la mañana del día después, anunciando que ellos serán el nuevo gobierno y que su lucha después de 23 años finalmente ha dado fruto.

Con toda seguridad anunciarán que Leopoldo López y Lilian Tintori, se embarcaron en el primer vuelo Madrid-Caracas y que pronto harán su entrada triunfal a Caracas. Al lado del portavoz, ya estará Ramos Allup, anunciando también que la militancia de Acción Democrática se ha rejuvenecido y deslastrado de los vicios del Punto fijismo, y que se disponen a renovar la lucha por una nueva Venezuela que debemos construir –por enésima vez– en una supuesta nueva unidad. Ya estarán en el palco, con chaquetas finas, blue jeans, sin corbata, Carlos Vecchio, Juan Guaidó, Gerardo Blade, el inefable Julio Borges, Henrique Capriles, y Delsa Solórzano lucirá como estrella de telenovelas bolivarianas. Manuel Rosales pedirá que le esperen para aparecer en la foto grupal y Arias Cárdenas se apresurará a dejar la Embajada en México para ver si alcanza a llegar para la foto o para la reunión del primer equipo de trabajo que se repartirá los cargos.

No hay duda de que todos estos politiqueros socialistas todos, estarán presentes en el palco el día después, eso es un hecho con el que debemos contar, y por ello es que se requiere en una plataforma separada y distante, la presencia de líderes conservadores, de derecha, como María Corina Machado, quien no corre por el carril socialista, sino por el carril de la economía liberal capitalista y quien de verdad, aunque cometiendo errores al juntarse a ciertos exponentes de oposición al comienzo de la crisis, y luego deslindarse de ellos, se presenta como una persona capaz de emprender el difícil cambio de paradigma de socialismo a liberalismo económico centrado en la libertad, propiedad privada y estado de derecho.

Todos los demás exponentes de la oposición colaboracionista, incluyendo a Ramos Allup, y Delsa Solórzano, son más de lo mismo, porque son socialistas y querrán continuar con las políticas redistributivas chavistas y el robo al erario.

Por otra parte, la gente ya dejó de confiar en la oposición colaboracionista y saben que de no ser por la ayuda financiera de las remesas que sus hijos y nietos que están en el exterior, hace tiempo que habrían fallecido de inanición o asesinados por una columna de colectivos motorizados.

La gente ya no se come el cuento de que no hay plata por lo del «bloqueo» y «las sanciones» de los gringos, pues hace poco Maduro dijo muy enfáticamente que Venezuela ya se había arreglado y, además, por la cancelación el pasado 13 de diciembre de 2022, de la deuda petrolera de Belice por $250 millones, y por $70 millones a San Vicente y las Granadinas, en adición al envío de casas prefabricadas que anunció el pasado mes de abril de 2022, y también por el reciente gasto de $60 millones en un estadio de béisbol para la Serie del Caribe.

Además, la inauguración de costosísimos centros comerciales a los que sólo los enchufados pueden asistir, la compra de automóviles Ferrari, camionetas importadas de alta cilindrada y la inauguración de tantos bodegones, más la exposición de ropa de marca y zapatos de las mujeres altas exponentes del chavismo de PDVSA y demás entes del Estado en Tiktok, y en las demás redes sociales; pues estos hechos unieron a la gente común a manifestarse abiertamente y sin temor en las ciudades y pueblos de Venezuela. En estas manifestaciones quedaron por fuera los partidos políticos, lo que tiene a los cuerpos de seguridad y represión sin respuesta porque no saben a quién meter preso. Bueno, el show de las bragas de color naranja no se sabe cómo va a terminar. 

En suma, el día después, se necesita que estén en una plataforma separada de la oposición colaboracionista, los buenos políticos que con perseverancia se han mantenido firmes exponiendo la necesidad de un cambio de paradigma para contrarrestar a los que quieren seguir con el despilfarro socialista, de manera que la gente pueda decidirse por el cambio o por seguir con la soga al cuello. Y de esos buenos políticos, afortunadamente, se aprecia en el horizonte a María Corina Machado, quien con tesón y perseverancia ha mantenido a flote su visión de que es necesario un cambio de paradigmas para salir del ahogo del socialismo.

Esa será una dura batalla política que afortunadamente tomará a los venezolanos con los ojos abiertos después de tanto recorrer tantos países buscando asilo y trabajo decente. Los socialistas tendrán que escoger entre seguir la pauta de Marx o de disfrazarla con una tercera vía en maniobras políticas y tácticas de engaño a incautos, como lo intenta, sin éxito, por su trayectoria en tantos partidos socialistas, la Sra. Delsa Solórzano.

De todas maneras, la reconstrucción de Venezuela tardará aproximadamente 45 años en materializarse en un mundo sumamente competitivo y en donde la renta petrolera ya no será nuestra estrella guía.

 Los venezolanos necesitan la libertad para poder manifestar su ingenio y productividad.

 Finalmente, el socialismo no puede ofrecer capitales de inversión. Ni Rodríguez Zapatero, ni Pablo Iglesias, ni Putin, ni Xi-Jinping, podrán suministrar los miles de millardos de dólares que se necesitarán para el renacimiento de Venezuela. La inversión de dinero para el Plan Marshal venezolano será Capitalista. Los capitales no serán depositados en manos de gobernantes socialistas para que nuevamente se desperdicien las inversiones y sin estado de derecho que lo impida, así que eso será lo que en definitiva decidirá el cambio de rumbo tan esperado en Venezuela, que no ocurrirá en los primeros cinco años, sino cuando se haya generado la confianza suficiente para que vengan las inversiones.

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